Categoría: Fósiles

Los fósiles (fossilis en latín, “excavado”) son restos y señales de vida de organismos, que se conservan al no sufrir putrefacción alguna, y que se conservan en forma de rocas sedimentarias. Los fósiles pueden estar formados por el propio organismo muerto, por su imagen plasmada en la roca sedimentaria, o tratarse de restos fósiles (marcas o señales que los organismos dejaron durante su vida). Para que la fosilización tenga lugar, es necesario un entierro rápido, generalmente por sedimento hídrico. A este proceso le sigue una alteración química, en la que pueden añadirse o suprimirse sustancias minerales.

fosiles

El proceso de fosilización: ¿Cómo se forman los fósiles?

La fosilización es el proceso y la razón por el que hoy en día tenemos fósiles. Depende de muchas circunstancias y factores que deben de suceder favorablemente para poder preservar los restos, por lo que la inmensa mayoría de animales y plantas que un día habitaron nuestro planeta desaparecieron sin dejar rastro alguno. La gran mayoría de plantas y animales que alguna vez vivieron desaparecieron por completo, sin dejar rastro alguno, sin dejar registro fósil.

Normalmente quedan fosilizados sólo el esqueleto del organismo y sus partes más duras. Excepto en raras excepciones. El organismo, al descomponerse en el interior del sedimento, altera las condiciones locales y promueve la incorporación de sales minerales en su estructura misma. Esto se conoce como mineralización.

Cómo es la fosilización

Para que la fosilización pueda darse, el organismo debe ser enterrado poco tiempo después de morir por los sedimentos, y ponerse a salvo de bacterias, de otros animales y de factores externos como viento o lluvia. Lo normal es que este proceso sea realizado por las zonas duras como conchas y huesos, siendo las partes blandas (como músculos, tripas, vísceras…) rápidamente descompuestas por el medio, aunque hay excepciones en las que se puede conservar la mayoría del organismo completo (como insectos que se mantienen y fosilizan en ámbar). Todo depende de la calidad de la capa protectora que realicen los sedimentos que cubren al organismo en su descomposición.

Después de la muerte, un organismo puede desintegrarse lentamente o quedarse enterrado en sedimento blando. En este último caso también puede ser digerido o alterado por organismos sedimentívoros, o bien reexpuesto por la actividad de las corrientes o las olas. A medida que se compacta el sedimento y que tienen lugar las complejas reacciones de diagénesis, el fósil puede disolverse. Pero si el sedimento es suficientemente consolidado, puede formarse un molde. La percolación de disoluciones minerales puede rellenar el molde, creándose así un molde interno permanente. Algunos entran en el sedimento poco alterados por la mineralización. Con la acción de la profundidad, temperatura, tiempo y presión, las rocas sedimentarias son destruidas. Cuando las rocas se pliegan y erosionan, los fósiles pueden aflorar a la superficie.

Formas de conservación

Para que un organismo se convierta en fósil, el proceso normal de descomposición tiene que detenerse permanentemente. Ello suele implicar la ausencia de organismos descomponedores en el agua o el aire, y que se mineralicen los vacíos dejados en tejido duro. La gran mayoría de fósiles se encuentran, por lo tanto, en sedimentos de aguas dulces o marinas, donde el aluvión o arcilla se encarga de enterrar el organismo poco después de su muerte.

Si las condiciones del sedimento continúan siendo favorables, el organismo puede quedar conservado como fósil. En el caso de la momificación, la detención del proceso de descomposición es sólo temporal; un organismo momificado empezará a descomponerse tan pronto como quede expuesto otra vez al aire.

Bajo excepcionales circunstancias, pueden conservarse los detalles de los tejidos blandos. Los insectos en ámbar y los mamuts en hielo son ejemplos bien conocidos: el organismo en vida fue atrapado en la sustancia pegajosa y quedó fosilizada, lo que aseguró su conservación. Si se deposita caliza, fosfato o pirita en el sedimento que circunda a una planta en descomposición, se forma una “tumba” que preservará incluso los detalles más delicados del organismo. La madera silicificada o petrificada puede producir efectos espectaculares, aún cuando la conservación de la célula sea en realidad escasa

Clases de fósiles

Como hemos visto arriba, los fósiles deben sufrir un proceso de fosilización en vez de descomposición. Según como sea esta fosilización, dará lugar a distintos tipos de fósiles:

Fósiles petrificados

tipos-fosiles

El proceso por el que los organismos y sus elementos se convierten en roca se denomina petrificación. Esto sucede al sustituirse las moléculas de los organismos por las de un mineral, creando “copias” de estos organismos en piedras y rocas.

Fósiles congelados

fosil-congelado

Se forman cuando un organismo queda atrapado en el hielo, y al congelarse permanecen sin alterar sus propiedades durante miles de años. Actualmente existen fósiles congelados de especies como mamuts o pingüinos gigantes.

Fósiles impresos

fosil-impreso

En estos el organismo queda encerrado o atrapado en materiales como barro, y al endurecerse y secarse la forma del organismo queda exactamente impresa en estos materiales.

Fósiles comprimidos

tipos-de-fosiles

En este caso el organismo queda encerrado o sepultado en materiales similares a los que crean fósiles impresos, como el barro, pero en este caso son cubiertos por capas de sedimentos.

Fósiles incluidos o encerrados

fosiles

El organismo queda atrapado en sustancias como resina, ámbar, cera o alquitrán, por lo que su conservación es excelente.

Fósiles más importantes y destacados

Ya que no todos los fósiles tienen la misma importancia ni son igual de famosos, por lo que mostraremos los más destacados:

El fósil más antiguo del mundo

La Tierra nació hace 4.000 millones de años, y en Canadá se encontraron restos de bacterias de hace 3.770 millones de años, por lo que dos cosas quedan demostradas: que la vida se formó en la Tierra poco después de ser creada, y que estos restos son los fósiles más antiguos del mundo. Estos fósiles fueron desenterrados por un equipo formado por científicos de todo el mundo denominado “cinturón Nuvvuagittuq”, nombre de la zona que exploraron en Quebec (Canadá) donde encontraron dichos restos.

Los fósiles más antiguos del mundo se tratan de pequeñísimos tubos y filamentos encerrados entre capas de cuarzo, los cuales fueron formados por bacterias. Estos tubos estaban formados por hematita.

hematita-fosil-mas-antiguo

Mateo Dodd, autor del estudio, lo explica:

Nuestro descubrimiento apoya la idea de que la vida emergió de respiraderos hidrotermales en el fondo marino, poco después de la formación de la Tierra. Esta rápida aparición de la vida se ajusta con el reciente descubrimiento de montículos sedimentarios formados por microorganismos de 3.700 millones de años de edad

El primer fósil multicelular

primer-fosil-eucariota

Fue descubierto en 2016, y poseen 1,56 millones de años de antigüedad. Encontrado en China, estos fósiles similares a las algas marinas fueron los primeros organismos pluricelulares que se conocen. También revela una cosa, y es que los organismos eucariotas llevan más de 2.330 millones de años en la Tierra, y no 600 millones de años como se creía hasta la revelación de este fósil multicelular.

El fósil más famoso del mundo

fosil-famoso

Sin duda el fósil más famoso y popular que se haya encontrado es el de Lucy (Australopithecus afarensis), nombrado así por la canción de The Beatles “Lucy in the Sky with Diamonds). Encontrado en Afar, Etiopía, en el año 1974, fue la primera muestra de que la habilidad de andar erguido es anterior al desarrollo de los cerebros de los homínidos modernos. El cerebro de Lucy era similar al de los chimpancés, por lo que este es un importante eslabón en la relación mono-hombre.

El fósil de pez más antiguo

pez-mas-antiguo-mundo

También fueron descubiertos en Canadá, y se estima que son de hace 505 millones de años. Además, y gracias a la suerte, el fósil contiene detalles de los rasgos faciales bastante concretos, por lo que nos permite apreciarlo bastante bien. Se trata de fósiles de Metaspriggina, el fósil de un animal acuático más antiguo del mundo. Ver más fósiles de peces.

fosil-pez-antiguo

El fósil de dinosaurio mejor conservado

fosil-dinosaurio-mejor-conservado

Se trata de “Borealopelta markmitchelli”, una especie de dinosaurio herbívoro que contaba con su cuerpo rodeado por una coraza. Habitó la tierra hace 110 millones de años, y fue encontrado en lo que ahora corresponde al municipio de Alberta, en Canadá. Este fósil es uno de los mejores de su clase, ya que el esqueleto óseo principal está casi completo, y también cuenta con las espinas y placas que componía la coraza de este animal.

Ver más fósiles de dinosaurios.

El esqueleto más completo: El niño de Turkana

niño-de-turkana

Se trata de un fósil al que sólo le faltan las manos y los pies, que habitó la tierra hace 1,6 millones de años. Pertenecía a una población africana anterior al Homo erectus, que algunos científicos denominan Homo ergaster. Se descubrió en 1984 en Turkana, Kenia.

El mayor yacimiento de fósiles humanos: Atapuerca

mayor-yacimiento-fosiles-humanos

Tiene más de 400.000 años, y está repleto de huesos humanos del antecesor del Homo neanderthalensis, llamado Homo heidelbergensis. En la Sima de los Huesos, en Atapuerca, España, se encontraron unos 2.000 huesos que pertenecían al menos a 32 humanos. Se cree que en este yacimiento se encuentran representadas todas o la mayor parte de las distintas especies humanos que habitaron la región de Europa. Aún queda el 99% de los fósiles que allí existen, enterrados.

El dinosaurio más antiguo que se conoce: Nyasasaurio

dinosaurio-mas-antiguo

Estos fósiles fueron encontrados en 1930 en Tanzania, y son pertenecientes a una especie de reptil que vivió hace entre 230 225 millones de años.

El dinosaurio más grande descubierto

fosil-dinosaurio-grande

Fueron descubiertos en la Patagonia argentina unos fósiles de la especie “Patagotitan mayorum”, que habitó la Tierra hace más de 100 millones de años en lo que hoy es América del Sur. El tamaño del fémur encontrado indica que los adultos pudieron medir 40 metros, y pesar 80 toneladas. Es el animal terrestre más grande de toda la historia de la Tierra.

El fósil de planta con flor más antiguo

fosil-planta-flor

Se trata de Montsecchia Vidalii, una planta que crecía hace 130 millones de años en pantanos, lagos y agua dulce en general, en España.

El primer mamífero conocido fue un roedor

fosil-primer-mamifero

El Rugosodon eurasiaticus debió ser parecido a ratones y ratas, y habitó los territorios de lo que hoy se conoce como China hace unos 160 millones de años. Era un pequeño animal omnívoro con menos de 100 gramos de peso, y no más de 17 centímetros de tamaño.

Si quieres más información acerca de fósiles de dinosaurios, pulsa aquí.

Cómo recolectar fósiles

Aquí podrás aprender cómo encontrar y recolectar fósiles de forma fácil y efectiva, sin grandes técnicas ni conocimientos acerca del tema, y sin artilugios caros que comprar :)

Cómo encontrar fósiles

Los fósiles no se encuentran en áreas de roca ígnea (roca formada por la solidificación del magma fundido) (excepto en algunas capas entre los flujos de lava). En las rocas que han sufrido metamorfismo, por lo general están tan distorsionadas que son difíciles de reconocer o han sido completamente destruidas.

Establecer la edad y el tipo de las rocas en su área con la ayuda de un mapa geológico (generalmente disponible en tu estado local o encuesta geológica nacional) te dará una idea de qué tipos de fósiles a esperar. La mayoría de las bibliotecas deben tener guías geológicas locales, pero, una advertencia: pueden estar desactualizadas. A menudo se han gastado muchas horas tratando de localizar una cantera (una excavación de superficie para extraer piedra o pizarra) que se ha excavado desde entonces.

Hay una gran cantidad de lugares conocidos de recolección de fósiles en todo el mundo, y en algunas de estas localidades clásicas, los fósiles se han recuperado durante mucho tiempo. Muchos de estos sitios están registrados en guías geológicas y otras fuentes de literatura. En tales localidades es casi seguro que se encontrarán fósiles, pero uno debe recordar que generaciones de coleccionistas de fósiles se han reunido allí antes.

Una visita a tu local (un depósito para recoger y exhibir objetos que tienen un valor científico o histórico o artístico) es a menudo útil también. Sin embargo, se debe tener en cuenta que muchos de los ejemplares inspiradores en las colecciones de los museos pueden haber sido coleccionados hace mucho tiempo, a menudo cuando el sitio estaba en condiciones óptimas.

También puede considerar unirse a un grupo o club de minerales, o a la sociedad de la historia natural. La información actualizada de otros coleccionistas suele ser la mejor, y con frecuencia dichos clubes y sociedades tienen acceso a sitios de recolección privados que de otro modo no serían accesibles. A las partes supervisadas generalmente se les permite recolectar fósiles en las canteras, mientras que a los individuos se les puede disuadir de hacerlo. El personal de las canteras a menudo sabrá dónde encontrar los mejores lugares para recolectar fósiles.

Las exposiciones artificiales, como los recortes de caminos o las canteras, a menudo pueden ser buenos lugares de recolección, junto con la erosión continua de las exposiciones fluviales o costeras. Las operaciones mineras a menudo producen excelentes plantas fósiles (un organismo vivo que carece del poder de la locomoción), pero las mejores no se encuentran en el carbón (Combustible fósil compuesto de materia vegetal carbonizada depositado en el período Carbonífero) en sí, sino en los depósitos asociados roca sedimentaria llamada medidas de carbón.

En las regiones montañosas, las mejores secciones son a menudo las expuestas a los lados de los arroyos que han cortado en el lecho rocoso (roca sólida no erosionada que yace debajo de los depósitos de la tierra).

Los acantilados marinos lavados por olas y las exposiciones costeras a menudo son buenos lugares para buscar fósiles, pero siempre tengas en cuenta el estado de las mareas (el ascenso y caída periódicos del nivel del mar bajo la atracción gravitacional de la luna) en el área. Nunca te arriesgues escalando altos acantilados de rocas desmoronadas.

Las exposiciones de rocas más blandas, como las arcillas y las arenas (un material suelto que consiste en granos de roca o coral), pueden ser buenos puntos de recolección. Sin embargo, las secciones del interior tienden a degradarse rápidamente, a crecer y a perderse para siempre.

Qué necesitas para encontrar fósiles

Los elementos más básicos necesarios para la recolección de fósiles son tus ojos, manos y un poco de curiosidad. Muchos fósiles pueden ser recogidos durante una caminata a lo largo de un afloramiento rocoso; a menudo se habrán liberado de las rocas y estarán tendidos sueltos en el suelo.

como-descubrir-fosiles

Sin embargo, algunas piezas de equipo adicional serán útiles para la recolección seria, ya que muchos fósiles requieren algún esfuerzo para extraerlos. Las herramientas básicas incluyen un martillo de geología o martillo de albañil, cincel frío y gafas de seguridad. El martillo costará entre $ 20 y $ 30, pero es una buena inversión y debería durar años. La mayoría de los coleccionistas prefieren uno con una sección trasera similar a un cincel. Algunos coleccionistas llevan su martillo en un soporte de cinturón de cuero, que se puede comprar a proveedores de hardware y herramientas.

Cinceles se pueden comprar por alrededor de $ 5- $ 15 cada uno. Es aconsejable obtener tanto un tamaño pequeño como grande para adaptarse a diferentes tipos de rocas. Asegúrate de obtener cinceles fríos (hechos de acero endurecido) en lugar de cinceles de madera, que pueden romperse si se utilizan en la roca.

Al recolectar en canteras, minas u otros sitios donde la caída de roca puede ser un peligro, se debe usar un casco. Un buen casco se puede comprar a proveedores de hardware e industriales por alrededor de $ 10. Incluso cuando no se necesita un casco, es posible que desee usar algún tipo de sombrero para evitar las quemaduras solares. Se recomienda calzado resistente o botas de trabajo cuando se sube a rocas dentadas. Los guantes de trabajo te ayudarán a proteger tus manos de ampollas y golpes de martillo accidentales. Trae mucha agua u otros líquidos, y asegúrate de que alguien en el grupo de recolección lleve un botiquín de primeros auxilios (se trata más adelante en “Seguridad”).

Se puede usar una espátula o una navaja para dividir las pizarras delicadas, y una palanca para cuerdas es útil para mover rocas grandes. Para eliminar los sedimentos sueltos de las muestras, los cepillos pequeños (incluidos los cepillos de dientes) son ideales. Una lente de aumento es útil para inspeccionar muestras pequeñas o pequeños detalles. Los artículos adicionales que pueden ser útiles (según el sitio) incluyen aerosol de plástico transparente (para sellar películas de carbono delicadas), pegamento (para reparaciones en el campo de muestras rotas), cámara y película, poncho, cuaderno y bolígrafo (para registrar las notas del sitio). marcadores mágicos y tarjetas de índice (para etiquetar especímenes individuales), un paquete de almuerzo, brújula, repelente de insectos, protección solar, mapas de sitios y carreteras, permisos y guías de campo…

Cómo recolectar fósiles

Notarás que no hemos incluido un martillo o un cincel. Esto se debe a que nunca los han usado y sugieren que tampoco lo hacen, o al menos todavía no. Los martillos pueden ser peligrosos, no solo puedes golpearte el pulgar, sino que las astillas pueden salir volando y lastimarte. Siempre debe usar gafas si usa un martillo. Otra razón por la que no usan martillos es porque se hace mucho daño a los sitios geológicos por el mal uso del martillo. Deberías poder encontrar fósiles sin un martillo.

Otro elemento del equipo que podría necesitar es un casco duro, similar al utilizado por los constructores, tienen uno, pero casi nunca lo usan, porque no se acercan a los acantilados o canteras donde las rocas podrían caer sobre ti. Tampoco deberías.

Entonces, ¿qué pasa con las herramientas que han sugerido? La bolsa es para llevar tus herramientas y fósiles. Cualquier tipo de bolsa servirá siempre que sea difícil. El mapa muestra dónde estás y dónde recogiste los fósiles. El bloc de notas y el bolígrafo son para registrar tus hallazgos. Escribe dónde encuentras el fósil y cualquier cosa que pueda ayudarte a identificarlos cuando llegues a casa. Las bolsas de plástico son para poner fósiles. Pon una hoja de papel con una referencia a tus notas. La toalla de cocina y el periódico son para envolver los fósiles para protegerlos. La pequeña paleta o cuchillo es para usarlos si estás recolectando fósiles de arcilla.

Consejos para encontrar más fósiles

La cantidad de trabajo requerido para recolectar fósiles variará de un sitio a otro. En algunos sitios, los fósiles serán abundantes y fáciles de recolectar; en otros sitios pueden ser raros o estar limitados a una o dos capas. La composición y la dureza de la roca también pueden variar.

Al acercarse a un nuevo sitio, una buena estrategia es primero hacer una descripción general del sitio, en busca de los fósiles ya expuestos. ¿Por qué perder el tiempo rompiendo rocas cuando buenos especímenes pueden estar a la espera de ser recogidos? Si se encuentran fósiles en rocas sueltas, trata de localizar la capa de donde provienen (normalmente un nivel más alto). Cuando trabajes entre lutitas, revisa las capas más oscuras, que a menudo rinden mejores resultados que las capas más claras.

Antes de abandonar un sitio, asegúrate de que los fósiles recogidos estén debidamente embalados con abundante papel, espuma u otro material de relleno suave. Envuelve las muestras individualmente para una mayor protección. Agrega relleno adicional alrededor de especímenes frágiles o agrietados. La reparación de muestras rotas con pegamento mientras aún estás en el sitio puede ayudar a evitar daños adicionales durante el transporte. La aplicación de aerosol de plástico ayuda a consolidar y proteger fósiles especialmente delicados (y en ocasiones descamación) como las compresiones de hojas carbonizadas. Las losas planas deben colocarse verticalmente en un contenedor en lugar de apilarlas una sobre otra para minimizar el riesgo de rotura.

Al recolectar con un grupo organizado, se te puede proporcionar una guía de viaje de campo (resumen escrito del sitio) que describe su ubicación, período geológico, formación rocosa y fósiles típicos que se encuentran allí. Si no, intenta obtener esta información de otros coleccionistas o libros en el sitio. Los fósiles tienen poco valor científico sin datos del sitio. Hasta que los fósiles individuales sean identificados y etiquetados, almacena la información del sitio con los fósiles mismos. A medida que tu colección crezca, será cada vez más difícil hacer un seguimiento de sus hallazgos fósiles y los sitios de los que provienen a menos que tenga buenos registros escritos. Los recuerdos humanos son muy falibles y tienden a desvanecerse con el tiempo.